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Sabrina Duque,
enviada a Bolivia
“¡Ya va a caer, ya va a caer este Gobierno incapaz!”. El grito era
fuerte y retumbaba en la avenida NN.UU., conocida como el camino viejo que
baja de El Alto a La Paz. Ayer, la Federación de Juntas Vecinales de El
Alto bajó a la ciudad sede de Gobierno. La consigna era ocupar el
Congreso.
Comenzaron a caminar cuando faltaban 15 minutos para las 10:00. Pero se
habían reunido a las 08:00. Aguantaron el fuerte sol, que hería los
rostros tanto como el frío helaba las manos. Faltaba Abel Mamani, su líder.
Daba una entrevista en la radio.
Mientras bajaban no dejaban de cantar ni de gritar. Tampoco se detenían a
la hora de arrojar piedras a los vehículos. “¡Traidores!”, gritaban
a los transportistas, que no dejaron de trabajar. Pero luego, las piedras
también se dirigieron a autos particulares, que tuvieron la mala suerte
de encontrarse con la marcha.
A esa hora, el Presidente de Bolivia estaba en Sucre, la capital. Allí,
Carlos Mesa encabezó las celebraciones por el Primer Grito de
Independencia, del 25 de mayo de 1809.
A las 11:10 sonó el primer dinamitazo. Alguien saca un taco de dinamita
–la mayoría tiene antecedentes mineros- enciende la mecha y lo lanza.
La gente retrocede, se tapa los oídos y abre la boca. Pese a eso, la
fuerte explosión sacude todo el cuerpo. Lo hacen en pleno centro poblado,
haciendo huir a los perros y llorar a los niños pequeños que juegan
fuera de sus casas.
El optimismo se justificó minutos después. La radio ofrecía
la noticia: un grupo de militares pedía la renuncia del presidente Carlos
Mesa. Más tarde vinieron los detalles. Eran los tenientes coroneles
Julio Herrera y Julio César Galindo. Hablaron por TV, se ofrecieron
a liderar el nuevo Gobierno y aseguraron pertenecer al Movimiento
Generacional, creado dentro del Ejército hace un año, y formado por
“oficiales de tres fuerzas, en grado de tenientes coroneles hacia abajo”.
“Esto no es un golpe militar, es una proclamación que el pueblo está
pidiendo a gritos, de que los oficiales jóvenes nos hagamos cargo
del Gobierno de este país”.
Menos de una hora después, el Alto Mando de las FF.AA. anunció castigos
para ambos. El comunicado militar decía que las declaraciones
“sediciosas formuladas por los ciudadanos militares, que pretenden
enlodar y desprestigiar a la institución con afanes golpistas, no
representan el sentir de las Fuerzas Armadas, que se mantienen
firmes en defensa del Estado de Derecho”.
Es más, un camión lleno de militares llegó a la Plaza Murillo. Era la
primera vez, desde que las marchas comenzaron hace casi dos semanas, que
los soldados apoyan a la Policía. En menos de media hora, la
manifestación se dispersó.
Dos días de feriado
El Alto insiste
Hoy es feriado nacional en Bolivia, por la fiesta del Corpus
Cristi. Y mañana se celebrará el Día de la Madre. Pero el feriado no
detendrá a la gente de El Alto, según aseguró Abel Mamani: “La
asamblea decidió no parar hasta obtener lo que queremos: la nacionalización
de los hidrocarburos y que se vaya Carlos Mesa”.
Llamado de la iglesia
En un comunicado, la Iglesia Católica boliviana advirtió
que “vivimos momentos de incertidumbre y de mayor enfrentamiento entre
bolivianos. Busquemos respuestas reales y definitivas a las ansias que
tiene nuestro pueblo de mayor participación, justicia social y
convivencia fraterna. La Curia pidió a las autoridades y dirigentes
buscar el consenso.
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